"Rancas, desde hace tiempo" (corto documental)

Posted on | miércoles, 23 de enero de 2013 | No Comments

SINOPSIS : Rancas es una comunidad cercana a Cerro de Pasco, en la Región Pasco. Mediante cuatro festividades (Carnaval o herranza andina, Día de todos los santos, Chaku de vicuñas y la festividad del Patrón San Antonio de Rancas) realizadas durante diferentes épocas del año, conoceremos la comunidad y cómo sus pobladores viven estas fiestas. http://acullicufilms.com

III Festival Ecoturístico del Chacu de vicuñas

Posted on | lunes, 11 de junio de 2012 | No Comments

"En el chaco de vicuñas hacen como una faena; para que las vacunen, para que les corten la lana y todo, pero no las matan porque las vicuñas son lindas, bien bonitas,pero son chúcaras. "Del libro Nuestros abuelos nos han dicho 

El día de ayer domingo 10 de junio(2012) se llevó a cabo el III FESTIVAL ECOTURISTICO DEL CHACCU DE VICUÑAS. Rudy Callupe Gora, Alcalde de Simón Bolívar indicó que la Comunidad de Rancas es la única dentro de la Región Pasco que hasta hoy realiza un cuidado y aprovechamiento sostenible de vicuñas, por lo que cuenta con más de 1500 cabezas. 

"Todos participaron de la cadena humana más grande, con el que se rodeó a las vicuñas para llevarlas al embudo y poder esquilarlas, luego vino el matrimonio de la vicuñas y como acto símbolo para que las vicuñas sigan aumentado se realizó el “Palomay”; los recién casados seque quedaron a dormir solitos por unos minutos" Texto y fotografías tomadas de la cuenta de Facebook de la Municipalidad de Simón Bolívar

Recomendamos visitar la página oficial de la Comunidad Campesina de Rancas:  AQUÍ 












Reportaje de ATV (año 2011)

Festival de la Herranza Andina en Pasco

Posted on | miércoles, 24 de agosto de 2011 | No Comments

En el Festival de la Herranza Andina (Pasco) participan las diferentes comunidades del Distrito de Simón Bolívar  y comunidades invitadas por la Municipalidad. En dicho festival se desarrolla una representación de la herranza tradicional,el que se lleva a cabo en los primeros meses del año dentro del ámbito familiar, en las estancias donde se cría el ganado. De esta forma en el festival, en una alegoría de situaciones y colores, se presenta al espectador a manera de espectáculo, el baile, la ritualidad, las relaciones personales y actividades que involucran a la marcación del ganado y el carnaval propiamente dicho.

Mas adelante me ocuparé de forma más extendida sobre el desarrollo de este Festival, sus motivaciones y protagonistas. Por el momento comparto el reportaje realizado por Panamericana Televisión en marzo de 2011,  un ensayo fotográfico de mi autoría y un  reportaje periodístico publicado en el suplemento Variedades del diario oficial El Peruano año 2008, a pesar que dicho reportaje no ahonda en la significación cultural de esta festividad y presenta algunas impresiciones, es una interesante introducción para saber algo más de esta celebración.  





Herranza Andina -Suplemento Variedades (Diario oficial El Peruano)

Semana Santa en Rancas

Posted on | sábado, 23 de abril de 2011 | No Comments


He pasado los dos últimos años en la celebración de la Semana Santa en Rancas. He asistido a la procesión en torno a la plaza, al lavado de la cruz, al rezo en la noche de las tinieblas, al sábado de Gloria, al concurso de alfombras que en su mayoría lo hacen los alumnos del colegio (del que me invitaron a ser parte como jurado el año pasado), he recogido flores en Viernes Santo...

Interior de la iglesia de Rancas

Los responsables de la iglesia desarrollan las actividades coordinadas con los "regidores" o encargados de organizar la Semana Santa en la comunidad. Algunas familias prefieren salir para otros espacios y solo queda el bullicio de unos cuantos chicos que se juntan con las personas que participan en las celebraciones. Como fuere, en Rancas se nota la particularidad de las celebraciones con elementos y actividades propias del lugar.

Cánticos

El texto que copio líneas abajo es producto de la conversación que sostuve el año 2004 con Felipe Atencio Tufino, poblador de Rancas, encargado del cuidado de la iglesia, conocedor de las costumbres de la comunidad y gran narrador de historias.  Las fotografías son del registro de los años 2009 y 2010.

Procesión en la plaza

"En el mes de diciembre se nombra al regidor. Hay dos regidores, ellos se encargan de hacer el rezo de la iglesia, es decir hacen la Semana Santa, la procesión de Cristo crucificado y de la Virgen María. Todo el mes íntegro rezamos en la iglesia desde la seis de la tarde hasta nueve o diez de la noche. El Viernes Santo llevamos en procesión la cruz de la iglesia al río, desde las ocho de la mañana hasta las doce y hacemos un lavado con todo el pueblo.

El Sábado Gloria hacemos nuestra costumbre, pintamos a todos los animales, los adornamos con serpentina y cintas. A las aves silvestres que hemos agarrado las botamos por la ventana también con su serpentina y su cinta. Esa es una costumbre del pueblo, de nuestros viejos antiguos, a eso se le llama, El  Juego del Sábado Gloria. Ese sábado cuando Jesús ya resucitó el gallo canta dentro de la iglesia y salen los animales para la puerta, ahí hacen sus juegos de peleas de gallo y de pato. Salen alpacas, becerros y todo tipo de animales".

Lavado de la cruz en el río San Juan

Manuel Scorza: "Donde hay lucha hay esperanza"

Posted on | sábado, 8 de enero de 2011 | 2 Comments

En esta entrevista de televisión española  Programa "A fondo" (1977), Manuel Scorza habla sobre Rancas, Cerro de Pasco, las luchas campesinas sus personajes y el "gran cerco". 




"Cuando las causas se pierden totalmente uno puede apelar a la literatura y justamente la literatura Hispanoamericana es el gran tribunal de apelación donde se juzga lo que pasa en América Latina, lo que no puede juzgarse en los países se juzga a través de los libros, se reabre el expediente..."




"Rancas históricamente en el Perú es importante porque ahí se dio la última batalla entre las fuerzas de Bolívar y la fuerzas que entonces representaban al imperio español, eso es lo que hacía más grabe la masacre de Rancas, en el último capítulo de Redoble, sobrepongo la marcha del ejército que va a reprimir con la marcha del ejército que va a libertarnos, hay un momento en que se confunden; porque no es posible en el sitio donde el Perú había obtenido su independencia como colonia se volviera producir con toda impunidad una nueva masacre"




Entrevistador sobre la re edición de sus obras (1977- España):  "Estamos deseando reencontrarnos con los amigos de Rancas, esos amigos entrañables con los cuales contrajimos ya, unas vinculaciones afectivas ya hace mucho tiempo. Y con los cuales queremos ya seguir estando en contacto a lo largo de los años que vengan, porque los personajes aunque estén vivos y reales allá en los andes, son personajes que después de su muerte seguirán estando vivos en la obra con la que Manuel Scorza nos presenta una de las historias mas desconocidas por lo menos por los europeos , de la lucha de los campesinos de los andes contra las multinacionales en convivencia con el capitalismo criollo"

Rancas

Posted on | jueves, 19 de agosto de 2010 | No Comments

Publicado en:
Tinta Expresa Año III, N° 3
Lima,2008


Elizabeth Lino Cornejo

La Comunidad Campesina San Antonio de Rancas es la capital de Simón Bolívar, uno de los trece distritos de la provincia de Pasco en el departamento del mismo nombre. Se encuentra ubicado a 8 km. de la capital de la provincia, Cerro de Pasco, enclavado en las alturas andinas del Perú, a 4200 msnm. Los historiadores ocupados en el estudio de este lugar anotan que de acuerdo a la Constitución Política del Estado Peruano, el  el distrito “Simón Bolívar” fue creado en la provincia de Pasco, con su capital San Antonio de Rancas mediante La Ley N° 12292 del 15 de abril de 1955 siendo presidente de la República el General de División Manuel A. Odría. Sus anexos, lo conforman las Comunidades de Quiulacocha, Yurajhuanca, Racco, Sacra Familia y la Hacienda de Pacoyán.

Durante los meses de octubre del año 2003 y mayo del 2004 visitamos la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas con el propósito de trabajar en la recopilación de relatos sobre la historia oral, costumbres, tradiciones y literatura oral de esta. Logramos el contacto con los pobladores gracias a la mediación de La Comuna Koripampa, quienes además fueron los que en cierto modo motivaron y facilitaron nuestra investigación en dicha comunidad. La Comuna Koripampa esta conformada por jóvenes que deseosos por mantener viva la memoria histórica de Rancas se ha volcado en diferentes actividades hacia la comunidad, tratando de involucrar a la mayor cantidad de sus pobladores, básicamente niños y jóvenes.

El trabajo tuvo una primera etapa en la cual nos entrevistamos con más de treinta persona de quienes grabamos sus testimonios y relatos. Esta primera etapa entre viajes, rostros nuevos, voces, lugares y frío lo compartí con Kristel Best Urday, bachiller en Literatura por UNMSM quien actualmente cursa una maestría en la universidad de La Plata en Argentina. Tanto Kristel como yo, veníamos de una experiencia compartida con otros compañeros universitarios sobre el trabajo en Literaturas Orales. Deseosas de conseguir un material que nos diera cuenta más allá de lo que Scorza dejó en su literatura sobre Rancas o por el recuerdo del histórico paso de Simón Bolívar por aquel lugar, tratamos de integrarnos con los pobladores quienes amablemente nos abrieron las puertas de sus casas y nos compartieron sus mesas, sus palabras, recuerdos e historias.

La segunda parte de este trabajo que corresponde a la edición a dado como resultado dos volúmenes de textos, uno de ellos el libro Nuestros abuelos nos han dicho, en la que se dan cuenta de la herencia cultural, de las costumbres y el imaginario colectivo de la comunidad en la voz de sus niños y niñas. Del valor y la fuerza de la oralidad como elemento básico para construir y reconstruir identidades.

Los niños de la Comunidad Campesina de Rancas conjugan sus juegos con la vida en sus estancias, con sus padres y abuelos, en sus casas, en la comunidad, en la escuela y en la otra ventana en la que son parte de aquel universo globalizado que introduce en sus vidas y en sus imaginarios elementos nuevos, diferentes y novedosos, tan diferentes a la vida que tuvieron sus abuelos y los más abuelos en sus campos.
Pero con todo aquello no dejan de tener los oídos alerta y la palabra presente cuando de hablar sobre las historias de su pueblo se trata. Afirman sin dudar y convencidos que hay una tarea por delante: “A nosotros nuestros abuelos nos han dicho que cuando ellos mueran, nosotros vamos a seguir haciendo las costumbres”. Recurren entonces al recuerdo de sus abuelos y abuelas y a las historias que ellos les contaron o que de ellos oyeron, relatan con soltura y buen ánimo los cuentos, los mitos, las costumbres y tradiciones de su comunidad. Una comunidad de la que son parte y costumbres de las que son concientes están en la obligación de ser transmisores para la continuidad de su cultura.

Se publican aquí algunos relatos que forman parte de Nuestros abuelos nos han dicho. Cuentos, mitos, costumbres y tradiciones de la Comunidad Campesina de Rancas Pasco – Perú. Narrados por los niños y niñas: Cania Sánchez Martel, Jaquelín Rodríguez Tufino, Susan Olar Cristóbal, Melecio Santiago Robles, Maria Sánchez Cabello y Rosita.

Al zorro se le debe decir compadre

Al zorro si tú lo ves primero lo hipnotizas, pero si él te ve primero a ti te hipnotiza.
*
El zorro para comer a los carneros primero los escoge, los separa en el medio del corral, los carneros están a su alrededor, mira cuál está más gordo y a ese gordo se lo carga en la espalda.
*
Al zorro cuando se le dice “zorro” se ofende, a él se le debe decir compadre. Decirle “zorro” es una ofensa para él. No se sabe porque se ofende, es un misterio.
*
En la punta de la cola el zorro tiene una piedrita y antes de morirse se lo come. Es una bolita de la suerte. Nadie tiene la cola de un zorro con la punta.
*
El perro siguetea al zorro, pero a veces el zorro le pega al perro.
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Algunos crían zorros. A la persona que lo cría dice que no le roba sus carneros, más bien va a otro sitio a robar y le trae a su amo, le da también su parte.

RANCAS: A 50 años de la Masacre de Huayllacancha

Posted on | lunes, 26 de abril de 2010 | No Comments

Nota importante: La edición impresa del Suplemento Domincal de El Comercio consigna, en el artículo titulado"Recuerdo de Rancas" del domingo 25 de abril de 2010 (por errores de edición y no de la autora) , el siguiente dato: Presidente de la Comunidad de Rancas en 1960 Teófilo Huamán (en la leyenda de la fotografía y en el texto resaltado en rojo) el dato correcto que debería figurar  es "Alfonso Rivera".

Elizabeth Lino Cornejo (*)
La memoria

¿Cómo hacemos para recordar eventos y fechas que no nos obligan a memorizar? ¿Cuáles son las acciones  y cuáles los nombres que deberíamos recordar? La historia de América Latina está tejida sobre luchas y sangre, sobre desigualdades y abusos. En el Perú, el nacimiento de la república sólo tiene el mérito de exacerbar la fragmentación social. Quienes se atribuyeron la voz para decidir el futuro republicano hablaron del “problema del indio”; pero nunca dialogaron con el “indio”. Más aun, diseñaron sesudos estudios para desaparecerlo. Durante mucho tiempo se pretendió invisibilizar a una gran masa, la que en definitiva era la más numerosa, subestimando su capacidad de organización y concepción política. A pesar de los años transcurridos la historia no deja de repetirse. Nos han enseñado a olvidar, silenciando la historia gestada por los pueblos en sus luchas de reivindicación por sus derechos. Nadie nos ha obligado a recordar a hombres y mujeres que en madrugadas gélidas se tragaban la amarga saliva de la injusticia. La lucha por la recuperación de tierras por el campesinado peruano es una de esas historias que documentos oficiales y textos escolares no se ocupan de detallar.

"Rompepatas"

Eran más o menos las tres de la tarde del 2 de mayo de 1960 cuando desde las pampas de Huayllacancha los comuneros de Rancas encabezados por el personero Gabriel Gora y el alcalde de la ciudad minera, Genaro Ledesma se dirigieron a Cerro de Pasco. Allá en la pampa quedaban los restos de las chozas quemadas por las fuerzas policiales; las que habían sido instaladas el día anterior después de la firme decisión de posicionarse de sus tierras. La Cerro de Pasco Corporation además de desarrollar actividades de extracción minera en la zona había adquirido grandes extensiones de terreno en las que criaba ganado de alta calidad y cuya lana era exportada. En su rol de “hacendada”, había extendido su cerco sobre los terrenos de propiedad legal de la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas. El abuso de los administradores y caporales de esta hacienda, y la de Pacoyán de propiedad de los hermanos Lercari, se había tornado frecuente. A los comuneros se les quitaba el ganado si estos traspasaban el cerco, sometiéndolos a largas horas de trabajo para su  devolución y colocando “rompepatas” en el camino para deshacerse del ganado.

Aquella mañana estaban reunidos hombres, mujeres y niños dispuestos a recuperar sus terrenos. Dos ex alumnos del colegio de la comunidad se apostaron en las partes altas para dar aviso de la llegada de las fuerzas policiales, de la cual habían sido advertidos el día anterior. Cuando arribaron montados a caballo, las cornetas sonaron y los comuneros se congregaron dirigidos por su presidente Alfonso Rivera. Los uniformados al mando del comandante Vaudenay con el convencimiento de que esas tierras le pertenecían a la Cerro de Pasco Corporation descargaron sus armas sobre los comuneros. Se desató una lucha desigual, entre casquillos de balas, piedras y palos. En medio de caballos que atropellaban mujeres y esparcían el ganado por distintos lados quedó muerto enfundado en la bandera peruana, el presidente de la comunidad, en otro lado yacía tendido Teófilo Humán y Silveria Tufino quien mal herida era trasladad al hospital donde falleció. Así marcharon a Cerro de Pasco, en el camino se les iban uniendo trabajadores que salían de la empresa después de su jornada laboral. Pobladores de Champamarca, Yurajhuanca y Quiulacocha les daban el alcance en bicicletas, en carros, a caballo. La multitud se fue uniendo con destino a la prefectura a reclamar justicia por los muertos, heridos y detenidos en el calabozo de Cerro de Pasco.



Problema vigente

El enfrentamiento podría haber generado más muertes de no haber llegado al lugar el alcalde Ledesma quien se plantó frente al comandante Vaudenay obligándolo a retirar a su contingente. Se fueron dejando tres muertos, más de 60 heridos, una gran consternación ante el atropello y la represalia pendiente para Ledesma y los dirigentes ranqueños.

Después de 50 años es necesario reflexionar sobre estos sucesos, más aun en un espacio como Cerro de Pasco donde la explotación minera carcome indolente la ciudad. Donde se proponen negociaciones desiguales a las comunidades, negando responsabilidades sobre la tierra muerta, las aguas y la sangre contaminadas. ¿Para qué tantas muertes, si finalmente regresamos al inicio de la historia? ¿Si el amparo del Estado no es para nosotros? ¿Si el despojo de las tierras continua?

Historia y Mito

Rancas no es un lugar inventado, no es un espacio donde “flota lo real maravilloso”. Y aunque le debemos a la pluma literaria de Scorza el testimonio de esta gesta y la salida del anonimato de Rancas, todavía queda mucha historia por estudiar; ya que Rancas fue uno de los hitos más importantes en el movimiento campesino peruano que llevó a la reforma agraria.
Los protagonistas de esta masacre, a pesar de los años transcurridos recuerdan con dolor aquel momento, el cual es imposible olvidar cuando las secuelas quedan marcadas en los cuerpos como cicatrices y en el alma como orfandad. Rancas es una comunidad que lucha ante la amenazada de la descomposición comunal generada por intereses externos. La fuerza de empuje y cohesión bajo la cual se ha constituido radica, sobretodo, en el suceso del 2 de mayo de 1960.

La historia de Rancas es una de las tantas historias que no se nos obliga a memorizar, pero el pueblo que es más sabio que los tiranos y sus gobernantes se las ingenia para no permitir el olvido de sus luchas. Después de 50 años aunque los niños y niñas de hoy en Rancas no entiendan muy bien lo que pasó entonces y vean este suceso como lejano y mítico, por lo menos entonan canciones como esta, que son la garantía de la permanencia de la memoria:

Un dos mayo fueron  a luchar los comuneros con gran valentía/ellos defendieron con hondas y palos/recuperaron todas nuestras tierras/en la pampa de Huayllacancha mataron a una gaviota /de su buche sacaron a un hombre muy valiente. 

Canción "Huayllacancha" 
Registro en la comunidad (2010) Elizabeth Lino Cornejo

(*) Desarrolla investigación cultural y social sobre la comunidad de Rancas desde el año 2003.  

Descarga el libro Nuestros abuelos nos han dicho

Posted on | domingo, 18 de octubre de 2009 | No Comments

Puedes descargar el libro completo haciendo "clic" sobre la imagen:


PELEA POR LA MEMORIA EN VOCES DE NIÑOS Y NIÑAS

Gonzalo Espino Relucé

Nuestros abuelos nos han dicho es un libro de relatos de la memoria y la tradición oral. Las voces se suceden como ocurre cuando uno narra. Imaginamos a los seis niños y niñas como si estuvieran contándonos a nosotros y aunque no tenemos la posibilidad de narrar, nos sentimos el sexto que asiste a esas sesiones de relatos breves pero intensos, aunque ahora desde nuestra condición de oyentes-lector. Y tiene el registro de quienes llegan establecer relaciones recíprocas para que el acto de narrar fluya transparente y de quien sabe, con maestría traer al blanco y negro de hoja impresa la palabra del otro al tiempo que imita su situación oral. La condición de cuenta-cuentos y la especialización son dos ventajas que considero han estado en juego en este trabajo, pues se trata de dos notables investigadoras de la tradición oral, me refiero a Elizabeth Lino Cornejo y Kristel Best Urday.

Es una recopilación realizada en la comunidad Campesina San Antonio de Rancas, nos llega como un tejido donde se han puesto todos los hilos de los relatos que circulan en la comarca andina. Si esto es así, lo es también en relación a las percepciones cotidianas y la memoria social. Este tejido de narraciones orales andinas se puede apreciar a lo largo del libro. Desde el wakcha, de ese hombrecito pobre, definido como “granoso”, hasta el compadre zorro. Digo mejor “compadre” porque “Al zorro cuando se le dice ‘zorro’ se ofende, a él se le debe decir compadre. Decirle ‘zorro’ es una ofensa para él. No se sabe porque se ofende, eso es un misterio”. Sin olvidar la presencia actuante de las deidades andinas, huacas o jirkas e illas que dan suerte a los pobladores, aun sí es un fragmento, tal como se atestigua: “Mi illa era un cachito, lo encontré en un puquio”. Y por cierto, también, están los relatos sobre opa, el untu, las menciones a condenados y la presencia del gato como elementos de la fabulación andina.

En esta recopilación la muerte aparece como imagen de la cotidianidad y está relacionada con lo que hacen los parientes del difunto y lo que pudiera ocurrir con el muerto en su travesía ulterior. Por eso, los rituales que se tendrán que realizar con sumo cuidado, de manera que los relatos recuerdan cómo velar por tres días y luego hacer el “cinco días”; al tiempo de indicar la importancia de las zapatillas para el viaje que realiza el que muere (“Ellos corren a la gloria, su cadáver estará botado, pero su espíritu se va con toda la zapatilla, el que está con zapato no va a poder”); sin obviar que las almas retornan cada año; aunque “Los nuevos muertos no viene todavía tienen que estar al lado de Dios para probar si no reviven porque a veces se vuelven condenados”.

El libro, así mismo, registra noticias, intentos por conservar las formas del diálogo, registros cotidianos, tal como se puede apreciar cuando se habla del ganado, la caza (chaco), tanto de vicuña como de zorros, donde la conversa se sucede con instancias que exige la aclaración de los otros oyentes: “-La sal se les tira en el campo y ellos comen / – ¡Cómo se le va tirar! Se le amontona en llantas y ellos van lamiendo su sal”) o formas de la sabiduría cotidiana (“La mula no sabe echar cría”).

Con seguridad, Nuestros abuelos nos han dicho, tiene un elemento singular, aquello que con maestría saben recoger las investigadoras: la memoria del pueblo como memoria de las luchas sociales de la comunidad de Rancas. Cuestión que va más allá del mito como elemento de fabulación para ingresar a la historia oral. Es decir, a esa franja de la memoria que desde el poder del capital se quiere silenciar; por eso las recopiladores no dudan en poner en evidencia la persistencia de la memoria de la luchas en Rancas, al reproducir las tres canciones y la lucha de los comuneros (la masacre de 1960 en Huayllacancha). Solo así, la memoria se hace ternura y voz que se opone al silencio, para hablar, para que lo que sucedió no pertenezca al olvido, precisamente porque la comunidad de Rancas se puede preguntar, como creo que las voces de este libro lo hacen: “¿Acaso sabe con quien te estas metiendo?/ ¿Acaso saben con quién esta peleando?”

Pelea ahora desde la ternura, desde la voz de cinco niños y niñas que se han reunido para contarnos, para enseñarnos, para recordarnos, que la tradición oral continúa de generación en generación a pesar de las nuevas formas de la guerra civilizadora. Relatos que en su sencillez, brevedad y carácter fragmentario, muestran la riqueza cultural y nos invitan a conocer ese mundo de Rancas, pero esta vez desde el trabajo cauteloso y especializado y el tratamiento de una escritura que sabe el sentido del, de la, que cuenta, como memoria y como tradición oral.

Tulape, enero 2008.

Silveria Tufino Herrera

Posted on | lunes, 9 de marzo de 2009 | No Comments

Artículo publicado en el Suplemento Dominical del Comercio 8 de marzo de 2009

ESPECIAL
Silveria Tufino Herrera

El valor de una mujer। Anónimas, discriminadas, maltratadas e incluso asesinadas, hay mujeres que, sin embargo, gracias a su excepcional valor y desprendimiento, hacen historia y destierran
el olvido.

Por: Elizabeth Lino*

Silveria Tufino Herrera. Seguramente este nombre, de buenas a primeras, no signifique nada y lo más probable es que pocos identifiquen como un suceso histórico necesario de ser recordado, lo vivido en su comunidad durante los años sesenta. Silveria es una de tantas mujeres anónimas y la historia de su comunidad se vuelve significativa gracias a la fuerza que le otorga la memoria colectiva dentro de un entorno de reivindicación y lucha.

“En Huayllacancha las balas sonaban, el tiempo estaba nublado, en el camino se veía a un grupo de militares de asalto al mando de un superior. Los comuneros se defendían con palos y hondas, las mujeres con sus hijos en la espalda, los militares con caballo detrás de ellas. Y entre todas esas mujeres, Silveria con sus dedos en pedazos. De un balazo le sacaron la mano cuando se agarró del poste. Le pegaron, la maltrataron, pero no quiso salir. Como no se rompía aunque la jalaran, entonces le dispararon en el estómago, le destrozaron las vísceras. Así la llevaron al Hospital Esperanza, ensangrentada. Silveria murió en el momento en que le realizaban la operación, no la pudieron salvar porque estaba destrozada”.

Silveria Tufino Herrera murió el 2 de mayo de 1960. Cuando los comuneros de Rancas, enfrentados con un contingente policial que los superaba en número, habían tomado posesión de las tierras que por derecho les pertenecían y que la entonces Cerro de Pasco Corporation se negaba a entregarles. Después de 49 años, lo vivido aquel día y la desaparición junto a Silveria Tufino de Teófilo Huamán y Alfonso Rivera se relata en su comunidad con tanta pasión e indignación como si aquello hubiera ocurrido ayer.

Silveria era una madre de familia cansada de abusos y decidida a hacer respetar sus derechos como mujer y comunera. Cierto día, durante la primera semana de enero llega Silveria a la casa de su hermano Florentino y le dice, entre lágrimas: “Papá, ayer me ha pateado Donora”. Antonio Donora era el segundo administrador de la hacienda Pacoyán. Esa mañana las vacas que cuidaba Silveria habían pasado el cerco en busca de pasto y ella había pasado a recogerlas. Ahí nomás había aparecido el gringo del caballo y, al verla, se detuvo. Silveria recogía sus vacas, el gringo bajó de su caballo y la agarró a puntapiés.
A partir del recuerdo y la resistencia al olvido, la memoria documenta, selecciona y transmite mediante la oralidad este suceso. Así, en Rancas, a través de los testimonios, generación tras generación se han ido enterando de la masacre de Huayllacancha y de la importancia de este acontecimiento dentro de los levantamientos campesinos en el centro del Perú. Una de las tantas luchas reivindicadoras que no ha sido recogida ni reconocida por la historia oficial. Aquella que, en lugar de otorgarles visibilidad, les niega el reconocimiento a los verdaderos hacedores de la historia de este país:

“Fue muy valiente al enfrentarse a los varones, a los gamonales. Ella era mujer y los demás eran policías, gamonales, eran puros varones. A los gamonales no les ha importado; sean hombres, sean mujeres, les han disparado nomás”.

Historias como las muertes de Huayllacancha y la lucha contra las injusticias explotadoras, dominadoras y usurpadoras se repiten con tanta constancia en este país empobrecido, en el que las diferencias no hacen más que radicalizarse cada día, registros que deberíamos reclamar a la historia oficial, plagada de intereses políticos. Silveria no era muy diferente a muchas mujeres de hoy en día:

“Ella fue una mujer de carácter, de bastante coraje. Era mujer de una sola palabra. No era una mujer posicionada en cuanto a economía, era pobre. No le alcanzaba el tiempo y no era tan preparada como para darles una buena formación a sus cuatro hijos, los criaba sola y se dedicaba a buscar pan y ropa para ellos”.
Estas historias de vida se conocen por la transmisión oral y sobreviven al tiempo por la resistencia al olvido. Porque finalmente la vida está hecha de héroes anónimos, aquellos que se fueron sin lauros ni loas, con sufrimiento y dolor, confiando en que sus luchas sean los pasos iniciales para dejar de someterse a las injusticias.

[*] Narradora oral e investigadora literaria.

Los fabulistas de Rancas/Miguel Angel Cárdenas

Posted on | miércoles, 15 de octubre de 2008 | No Comments

Publicado en el diario El Comercio el 11 de julio de 2008



Los fabulistas de Rancas

MUNDO JOVEN. Su comunidad inspiró la novela "Redoble por Rancas" de Manuel Scorza. Los jóvenes de ese pueblo, en Cerro de Pasco, son innatos contadores de mitos y leyendas, ahora recopilados en el libro "Nuestros abuelos nos han dicho". Ellos visitaron Lima"
Por Miguel Ángel Cárdenas
Sobre su famosa novela "Redoble por Rancas", Manuel Scorza declaró que para serle fiel a este pueblo, a 4.338 metros sobre el nivel del mar y más de 500 años bajo el nivel de vida: "Recurrir al mito era la única forma de ser realista".
Porque en Rancas, hasta hoy, los niños tienen la inmaterial cualidad de ser cuentamitos, cuentacuentos y cuentasueños por excelencia. Esto lo supo la especialista en historia oral de la Universidad de San Marcos Elizabeth Lino y, para experimentarlo, viajó hasta allá en octubre del 2003. Allí conoció la Comuna Koripampa que reúne a los jóvenes ranqueños que quieren preservar la memoria todavía no escrita de esta ciudad de 17 mil habitantes, 617,15 kilómetros cuadrados, a ocho kilómetros de la capital de Cerro de Pasco y donde cada vez que alguien se encuentra con un zorro le debe decir 'compadre': "Al zorro cuando se le dice zorro se ofende no se sabe por qué eso es un misterio". Y es que Rancas vive del certero misterio.
En el campo, en el colegio, en la calle, en el cementerio, en la iglesia: es un pueblo de contadores de historias. Aquí las leyendas conviven con el recuerdo de la masacre de Huayllacancha. Esta ocurrió en 1962, cuando la empresa minera estadounidense Cerro de Pasco Corporation despojó de sus tierras a los campesinos, creó un cerco opresivo y, además de contaminar el ambiente con el cobre, causó una hambruna enloquecedora.
La simbiosis entre mito y tragedia social que se desencadenó sedujo a Manuel Scorza. Así, los personajes de sus sagas noveladas eran hombres de cruda fantasía --inspirada en la voladora realidad-- como Héctor Chacón, un nictálope: alguien que puede mirar en la oscuridad o Garabombo, que poseía el don de la invisibilidad, atributo que también era una enfermedad: "No lo veían porque no lo querían ver. Era invisible como invisibles eran todos los reclamos, los abusos y las quejas". O Raymundo Herrera, el Jinete Insomne, quien se detiene el sueño por luciferinos años, confiando cándidamente en la justicia.

Los críticos acusaron a Scorza de copiar el realismo mágico de Gabriel García Márquez, por sus exageraciones características del realismo mágico: en Rancas había personajes que podían jugar partidas de póker por tres meses o embarazar a seis mujeres en un solo día. No obstante, cuando uno conoce a su gente y, sobre todo, a sus niños, Scorza parece un autor naturalista de línea cientificista.

PARA CONTAR HE NACIDOAsí como siempre se ha contado que la Luna se puede escapar con su amante, el Sol, pero hasta ahora no ha sucedido; así Elizabeth Lino se emocionó escuchando a los niños, pero no dejó escapar su imaginación. "Yo tenía que registrar con precisión todo tal cual, y cuando les preguntaba a las personas si se creían lo que me contaban, se molestaban: 'esto sí ha sucedido, puede preguntarle a mi vecina'". Por eso, trajo a los jóvenes ranqueños a Lima para que ellos mismos 'contaran' el libro "Nuestros abuelos nos han dicho".

Así como un ave puede quitarle los ojos a la más grande fiera cuando está dormida, así Gina Sánchez se escapó de las fauces maternas a los 15 años para huir a Oyón:
Mi madre era muy opresora conmigo, me encerraba, no me dejaba salir y yo quería ser futbolista. Hasta que me escapé con mi esposo ahora tengo 18 años, él 23 y tenemos un hijito Anthony, de 2 años. Cuando regresé, ella pensó que me había cogido el Turmania, el demonio del arco iris, que para nosotros es hombre y embaraza a las mujeres vírgenes. Les crece el estómago si no tienen pareja y dan a luz bolitas y lanas de todos los colores. Es muy fuerte y poderoso, no vaya a creer usted que es cuento. Hay que hacer curaciones en ollas de barro para sacarte a ese demonio.
Así como las gotas de la lluvia harían música inesperada con las cuerdas de un arpa abandonada, así Jacqueline Yesenia Rodríguez sonríe a sus 15 años, con la capacidad de reír, contar y cantar sin interrumpirse:

En Rancas les tenemos respeto a los rayos y si le cae uno a una persona, no debemos mirarlo, porque si lo hacemos se muere. Si no vemos, vive. Yo le tengo más miedo a la Ganchana. Es la bruja. Una vez una mamá botó a sus dos hijos al campo. La hermana mayor y el bebito llegaron a la casa de una abuelita, que era la Ganchana y ella les dijo que se podían quedar en su casa. Y ahí llegó la noche, les sirvió su cena y después la abuelita le dijo: tu hermanito va a dormir conmigo y tú duerme en otra cama. En la noche, el chiquito gritaba ¡achachau! y la hermana mayor para ver por qué el hermanito gritaba. No, seguro una paja le ha hincado, le dijo la vieja. Luego otra vuelta gritó. No, mi prendedor lo ha hincado, volvió a decir. Al día siguiente, la manda a traer agua, pero el tío sapo le avisa y no la trae. Y la vieja va ella misma por el agua, pero antes de irse le dice a la chica: no vayas a abrir la olla, te estaré vigilando porque todas mis cosas tienen ojos, boca. Pero ella como es desobediente abre la olla y estaba hirviendo la cabeza de su hermano. Buscó una manta y se la llevó por el campo y se encontró con un zorrillo. Y le dijo al zorrillo escóndeme en tu hueco y la escondió. Pero había mal olor y la Ganchana la perseguía corriendo y la chica con su hermanito seguían escapándose. Y se encontró con una paloma. Escóndeme, me está siguiendo una bruja que ha hecho hervir la cabeza de mi hermanito. Y la paloma hizo demorar a la Ganchana. Seguía corriendo y se encontró con otra abuelita, una bruja buena. Y ella le dijo: reza dos avemarías con dos padrenuestros y le bajó una cadena de oro del cielo. Pero la Ganchana también rezó lo mismo, y le cayó una soga vieja. Y ha subido al cielo y la Ganchana estaba subiendo, pero apareció un ratón, el Jukuch, le cortó la soga y se cayó. Y desde entonces cuentan en Rancas que en la Luna hay una bruja hilando.

Así como hay sombras en el día y sombras en la noche, así Melesio Santiago Robles --que no ha terminado la secundaria a sus 18 años porque debe trabajar en el campo-- cree que también hay sombras arriba de las nubes y debajo del mar:

Las lágrimas de una ranqueña son mágicas. Había dos jóvenes, Rosa y Teucho, que estaban bien enamorados, pero no podían estar por ser menores de edad. Cuando llegaron a su edad, se casaron, pero llegó Simón Bolívar y dijo vamos todos a la Batalla de Junín. Y como era Teucho muy trabajador, no tenía miedo a nada, cabalgó al lado de Bolívar. Y su amada fue a Cruzpunta, una loma donde se ve toda Rancas, para ver su regreso. Pero nunca regresó. Un día escuchó que su amado había muerto en la batalla y ella desesperada corrió a la orilla del río San Juan, las aguas bajaron por sus pechos y se convirtieron en un puquio encantado, que hasta hoy está. Si hay neblina y va un hombre, desaparece. Es un puquio femenino que se traga a los hombres. Aunque a algunos los protege. Mi mamá tenía un primo que era un solterón y se fue a lavar su ropa. Había lluvia, trueno, granizada, y no le pasaba nada, el puquio lo protegía. Llovía, pero a él no lo mojaba. Con algunos pasa eso
Así como existen los perros buenos que de pronto les da rabia y pueden matar, así Rosa Antonia Cotrina, de 16 años, cree que también funciona al revés: aunque en Rancas se crea que todos los gatos son hijos de Satanás, hay algunos que pueden cambiar:

En Rancas hay muchos espíritus malos, los auquillos que son los antepasados, los gentiles. A veces hay que tomar presos a los gentiles, que son los huesos que están en las cuevas y enamoran a la gente. Hay que ponerlos en un costal y tirarlos a una laguna. Porque pueden tomar la apariencia de quien te has enamorado y te encanta, y te alejas de tu familia, no comes; físicamente vas decreciendo, no hablas con nadie. También tenemos al condenado, aquella persona que se muere, ha dejado una deuda pendiente o se ha enterrado con alhajas, dientes de oro; entonces no puedes ir con oro a la tumba, se condena y sale. O si ha hecho una promesa y no la ha cumplido, tiene que regresar a cumplirla, porque Dios no lo deja entrar. En las lagunas hay que tener cuidado con el Garra León Aunque yo prefiero las historias de luz, como la del caballito de siete colores. Una vez un joven lo vio y le echó lazo. Para liberarse le dijo saca de cada color un pelito y cada vez que lo necesites pídeme nomás y el joven tuvo siete deseos que lo hicieron feliz. Yo también quisiera encontrarme con ese caballito

Así como encontró a sus amigos de Rancas en Lima, así Candia Sánchez --quien ya vive en Lima desde hace un par de años y está por terminar el colegio-- mantiene la magia de Rancas aquí. "En mi colegio de Breña leímos 'Redoble por Rancas' y nadie me creía que era mi pueblo. Ah, cómo va a ser, si para los autores todo es ficticio". Y, para demostrarles sus raíces míticas, les contaba a sus compañeros esas historias que escuchaba por las noches, que no la dejaban dormir o, por el contrario, hacían más profundos sus sueños ranqueños. Las historias aparecen en "Nuestros abuelos nos han dicho" y que también firma como narradora esta hoy corresponsal mágica en la capital.

Presentación del libro Nuestros abuelos nos han dicho en Rancas

Posted on | jueves, 8 de mayo de 2008 | 1 Comment


Después de largas caminatas, intenso sol, clima seco que nos partía el rostro y paisajes disímiles, en los que a lo lejos podíamos ver la majestuosidad de la cordillera, los pastos amarillo-verdosos. Las vacas y ovejas en las orillas del río San Juan y bueno - la aludida discordancia- cuando recorremos caminos entre lagunas muertas e inmensos cerros artificiales, producto de los residuos y desechos de minerales. Paisajes inhabitables y desapariciones de una ciudad a pedazos, sin el menor respeto por la naturaleza.

Después de todo aquello, por fin, después de casi cinco años regresamos a la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas, con paquetes de libros en las manos en los que las voces de un grupo de (entonces) niños nos cuentan sobre la cultura popular, tradiciones, mitos y leyendas de su comunidad.
Llegamos precisamente durante las actividades de conmemoración del enfrentamiento del 2 de mayo de 1960 en las Pampas de Huayllacancha. El recuerdo vivo de la muerte de tres comuneros y una decena de heridos, cuando un grupo defensor de los intereses de la entonces compañía minera Cerro de Pasco Cooper Corpotion trató de impedir que los comuneros tomaran posesión de tierras necesarias para el pastoreo de su ganado.

El dos de mayo es Rancas sin duda alguna el único lugar en el mundo en el que el pueblo entero se moviliza para recordar aquel suceso y lanzar vivas por aquellos comuneros que sin miedo a nada dejaron que la vida se les fuera en dicha batalla campal, soñando seguramente una mejor vida para sus hijos y los hijos de sus hijos en aquellos lares.


Las actividades oficiales contemplan un desfile escolar e institucional agrupando a los diferentes grupos organizados de la comunidad. Luego la invitación para visitar el Campo Santo y depositar ofrendas florales. Más tarde una romería en la que la comunidad en pleno se traslada a las Pampas de Huayllacancha.
En medio de este viaje en memoria a la lucha de la comunidad por el respeto de sus derechos, les presentamos a los comuneros y comuneras el trabajo que con mucho respeto y cariño realizamos recopilando sus historias. Siempre es muy emotivo la llegada de este tipo de "documentos" a una comunidad. Los chicos se entusiasman, los grandes lo celebran o lo cuestionan. De una u otra forma nos sentimos afortunados de haber llevado el producto de nuestro trabajo a aquel espacio en el que hace 48 años se batieron desigualmente en número e intereses la comunidad y el estado de poder.

Nuestros abuelos nos han dicho que cuando ellos mueran nosotros vamos a seguir haciendo las costumbres, nos decían los de niños cuando con curiosidad les preguntábamos sobre lo q ue habían visto u oído de sus mayores en la comunidad. Cantaron, contaron, jugaron con las palabras, se autorizaron y desautorizar versiones que con mucho entusiasmo y ganas de saber más sobre la comunidad recogimos en nuestras cintas de audio.
Ahora regresamos y les devolvemos las conversaciones convertidas en libro el cual se titula tomando sus propias palabras Nuestros abuelos nos han dicho. Esta publicación es parte del material recopilado en Rancas, aun hay trabajo en proceso para una próxima publicación.



El libro reune los relatos narrados por los niños ( en el 2003) Rosita Cotrina Santiago, Melecio Santiago Robles, Jakelin Rodriguez Tufino, Gina Sanchez Cabello, Candia Sanchez Martel, Susan Valer Cristóbal, que entonces tenían entre 9 y 14 años. Ha sido maravilloso ver a los chicos llenos de ganas por continuar el trabajo después de ver sus nombres, fotografías y sobre todo las historias que ellos relataron con tanta frescura. Motivados por la publicación, ellos mismos comenzarán a recopilar relatos y a recrear sus propias versiones sobre los relatos que ya conocen y los que irán escuchando en esta nueva etapa.

Gracias por el cariño y la confianza a todos los pobladores de Rancas que siempre nos reciben en su casas, nos comparten sus mesas, sus historias y están siempre arropándonos para sentirnos parte de la comunidad. Gracias a la Comuna Koripampa por los sueños y la lucha por materializarlos. Gracias a Diego Farro Chumbes de Acercate Perú, a quien le debemos la alta calidad de la publicación.

Nuestros abuelos nos han dicho

Posted on | jueves, 3 de abril de 2008 | 2 Comments



En unos días se presentará el libro Nuestros abuelos nos han dicho, el cual reune un conjunto de relatos, cuentos, mitos, costumbres y tradiciones de la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas (Pasco) contados por un grupo de niños y niñas de la Comunidad. Se realizarán presentaciones en Cerro de Pasco, Lima y otras ciudades del Perú. Esperando llegar de esta manera a la mayor cantidad de lectores y contarles a través de este libro sobre el patrimonio inmaterial de Rancas.



El libro se publica gracias al auspicio de la Comuna Koripampa de Rancas y del Programa Acércate Educación para la Promoción Editorial.

Cancion II

Posted on | miércoles, 6 de diciembre de 2006 | 3 Comments

Me dicen, me cuentan

Que en Rancas no hay valientes

Me dicen, me dicen

Que en Rancas no hay valientes

Por qué miente esa gente

Si en Rancas hay valientes

Por qué miente esa gente

Si en Rancas hay tres héroes

Don Alfonso Rivera, Teófilo Huamán

Alfonso Rivera, Teofilo Huaman

Y Silveria Tufino para que te lo sepas

Y Silveria Tufino para que te lo sepas

El condenado creo que es eso que anda, que quiere agarrar

Posted on | miércoles, 29 de noviembre de 2006 | No Comments

(Del libro: Nuestros abuelos nos han dicho. 2008)
El condenado es blanco, anda a partir de las cuatro de la mañana, anda en la oscuridad. Él no debe vernos, al ver la luz muere.
*
Según la historia de acá de Rancas, los condenados son los muertos que reviven y andan, sin respirar, sin nada. Su sangre no coagula, por eso dice que los condenados andan.

Silveria Tufino

Posted on | lunes, 20 de noviembre de 2006 | No Comments

NOTA IMPORTANTE: El texto que se publica a continuación aparece en el libro titulado "Filones de la Historia" y a la vez en el blog "Pueblo Martir" del Sr. César Perez Arauco. El texto fue tomado y publicado sin mi autorización lo cual constituye un grave delito de plagio por apropiarse de material de investigación ajeno. Este post fue publicado el 20 de noviembre de 2006 y es uno de los relatos que me fueran narrados por una de las comuneras de la Comunidad Campesina de Rancas durante mi primer periodo de investigación en dicha comunidad (2002-2003).

Elizabeth Lino Cornejo


Silveria Tufino Herrrera murió durante la recuperación de tierras y el libre pastoreo de sus ganados. Frente al abuso de la entonces compañía minera Cerro de Pasco Cooper Corporation, el 2 de mayo de 1960, al igual que Teofilo Huaman y Alfonso Rivera. Todos ellos comuneros de la comunidad campesina de Rancas –Pasco - Perú.

Silveria fue una mujer de carácter, de bastante coraje. Era mujer de una sola palabra. No era una mujer posicionada en cuanto a economía, era pobre. No le alcanzaba el tiempo y no era tan preparada como para darles una buena formación a sus hijos. Fue madre soltera. Tuvo cuatro hijos hombres y se dedicaba a buscar pan y ropa para ellos.

Silveria cuidaba las vacas de personas ajenas, de amistades, de vecinos. Silveria no tenía su propio ganado. Unos le daban cuatro vacas, otros le daban dos vaquitas, otros una vaquita: "Señora Silveria por favor cuídame mi vaquita, te vamos a pagar".

Para entonces en Rancas había una muralla que cercaba toda la orilla del río por un lado, por el otro lado estaba la muralla de la sociedad ganadera de la Cerro de Pasco Cooper Corporation. Por el río estaba la Hacienda Pacoyan de Lercari Hermanos.

En ese entonces los hacendados eran demasiado estrictos, ningún ganado vacuno podía comer una sola hierba del otro lado, de “su lado”. Cuando los animales llegaban a la Hacienda Pacoyan, el encargado Rubén Flores, para entonces el administrador, mandaba a sus empleados, a Ricardo Gallo, a Chacón, ellos eran los hombres más esclavos de Flores, llevaban los animales a la hacienda, los tiraban al pesebre donde no había una sola hierba y se iban encerrándolos. Para que no desaparecieran o no se murieran, los dueños, los pastores, los cuidadores del ganado tenían que ir a la hacienda. Rubén Flores agarraba a su personal, salía por la puerta falsa y desaparecía, se iba por la cordillera, mientras los dueños y pastores en la hacienda esperaban.
Llegaba las once, la una, las dos, las tres, las cuatro y entonces de repente pasaba un carro a gran velocidad saliendo de la hacienda ¿Quién era? El gringo…llegaba, agarraba su carro y se iba para el Cerro de Pasco…él no se dejaba encontrar con los comuneros.

A los tres o cuatro días, cuando los pobres animales ya no podían ni pararse, imposibilitados por falta de alimentos y agua, El gringo ordenaba a su personal que mataran a las vacas. Las mataban y las repartían entre su personal y los perros de la hacienda. Muchas veces se había padecido eso, muchas veces.
Otras cuando no los mandaba a matar decía: "¡Que paguen diez soles y que trabajen! ". Tres, hasta cuatro días por cada vacuno. Los de la Hacienda Pacoyan eran unos asesinos. Si el ganado era fino, si los animales eran buenos o estaban a días de dar cría o si las vacas eran bonitas, todo eso desaparecía, se hacían humo, ya no se las veía. Las llevaban a la hacienda y ahí terminaba, desaparecían.

Eso fue toda una vida, años y años. Así aprendieron los comuneros cual era el grave delito que sus vacas pasaran el cerco.

La Cerro de Pasco Cooper Corporation también cometía abusos, cobraba a los comuneros por cada cabeza y recién después dejaba que se llevaran su ganado. Maltrataban a los comuneros, los animales no tenían pasto fresco para alimentase.

Cierto día, durante la primera semana de enero llega Silveria a la casa de su hermano Florentino y le dice entre lágrimas: "Papá, ayer me ha pateado Donora".
Donora era el segundo administrador de la Hacienda Pacoyan, Antonio Donora. Esa mañana las vacas, las que cuidaba Silveria, habían pasado el cerco en busca de pasto y ella había pasado detrás a recogerlas. Ahí nomás había aparecido El gringo del caballo y al verla se detuvo. Silveria recogió sus vacas. El no pasó porque estaban los alambres, las vacas pasaban por un agujero que había en el cerco. El gringo bajó de su caballo y la agarró a puntapiés.

Su hermano la consoló: "Hija no llores, esto si no nos vamos a dejar, esto no queda ahí".
Las tierras eran de Rancas, Lercari Hermanos años antes se habían aprovechado de los ranqueños analfabetos, que no sabían leer ni escribir. Se aprovecharon de ello con uno y otro grito, los gringos así se apoderaron de las tierras.

Durante la segunda quincena de enero, los comuneros convocaron a una asamblea urgente y allí se hizo un informe; habla una señora, otro señor más y la gente dice: "Nos ponen rompe- patas, pisan con su tren a nuestros animales, los llevan al pesebre y los matan. ¿Qué derecho ha tenido de ponerle la mano a Silveria?, ella es una mujer pobre, todos la conocemos, sabemos como vive, ni casa tiene. ¿Por qué le tienen que poner la mano y por qué nosotros nos tenemos que callar? "

Días después se convocó a otra reunión, allí estaban el alcalde y el gobernador. Había algunas jóvenes de la comunidad que trabajaban para la Cooper Corporation y ellas no querían porque cuidaban su trabajo y decían: "¿Cómo le vamos a hacer eso a la Cerro de Pasco?, se vengará de nosotros, si es dueño casi de todo el Perú y nosotros no tenemos nada para defendernos".

Pero Silveria respondió: "¡Yo si voy a entregar mi vida!" Y el presidente de la comunidad concluyó: "El pueblo manda, el pueblo es el que decide… ¡No señor, hasta aquí somos! ¡Vida o muerte pero se nos respeta!...primero con la Cerro de Pasco y luego con Pacoyan.

En marzo ya las asambleas poco a poco se hacían a escondidas. Se notaba un poco de oposición por miedo. Se iban a una casa, se iban a otra casa, a la una, dos de la mañana. A esa hora se hacían las asambleas. La gente nunca decía nada .Nadie podía decir nada, todo lo hacían en silencio.

El 28 de abril, salieron de Rancas por la madrugada. Sin malograr casi nada de la muralla ni los rompe-patas, hicieron pasar a los animales con carga y sus chozas. Así amanecieron el 28 de abril en Huayllacancha. A las ocho de la mañana los más jóvenes ayudaron a llevar el ganado de la granja comunal. Era momento de tomar posesión de las tierras.

Aquel mismo 28 a eso de las tres tarde aparecieron seis militares a caballo y les preguntaron:
-"¿Quienes son las autoridades?"
-"Nosotros no tenemos autoridades" , respondieron,
-"¿Y porque han venido ustedes acá? no saben que esta tierra es de la Cerro de Pasco Cooper Corporation?"
-"No es de Estados Unidos. Esta tierra es peruana, estamos en nuestra tierra…donde hemos nacido ", les contestaron los comuneros.
-"¿Y porque han tenido que malograr el alambrado?, todo el alambre esta cortado.
-"¡No señor, pueden ir a ver y revisar!"

Rancas se sentía seguro porque no había nada malogrado. Después que hicieran pasar a los animales de la granja comunal, todo volvió a quedar como antes. En aquel mismo momento comenzó una lluvia torrencial, nevada y lluvia.
De la Hacienda Paria, llegaron más militares, ya no eran seis. Golpearon a los comuneros, los maltrataron y se fueron. El 29 y el 30 llegaron más militares.

El día primero Silveria en casa de su hermano le dice a su cuñada Felipa:
- "Mamá, he venido a despedirme, hoy día Silveria se va…si estoy viva regresaré y seguiremos como siempre, pero si estoy muerta… "
- "Come para que tengas fuerzas"
- "No tengo hambre mamá"
- "Come", le insiste Felipa

Todos los comuneros que estaban de acuerdo se fueron a la iglesia y prestaron juramento. Luego salieron.
En Huayllacancha las balas sonaban, el tiempo estaba nublado, en el camino se veía a un grupo de militares de asalto al mando de un superior. Los comuneros se defendían con palos y hondas, las mujeres con sus hijos en la espalda, los militares con caballo detrás de ellas.

Y entre todas esas mujeres Silveria, con la mano hecha pedazos. Le sacaron los dedos. De un balazo le sacaron la mano cuando se agarró del poste, ella había dicho: "Corten mi mandil y amarren mi mano". Con la otra mano se trenzó, se agarró de un palo que sostenía el cerco :"A mi no me van a sacar ", "¡Fuera vieja!", le pegaron, la maltrataron, pero no quiso salir.
"Mi mano no habrá uno, pero tengo otra para defenderme" , ahí le metieron bala. Como no se rompía aunque la jalaran, no se dividía, entonces le dispararon. Ahí si se sentó, pero aun así continuo luchando: "No me he muerto, amarren mi barriga por favor, saquen mi manta de la espalda". Entonces le amarraron la barriga: "Ahora si puedo seguir luchando porque mis huesos están sanos". Sus vísceras estaban todas destrozadas.

Ella era buen jinete, no necesitaba una pita para montar su caballo, sin nada se montaba y partía. Aquella vez también se la llevaron en caballo hasta Paria y de ahí la tiraron a la tolva de un volquete de la empresa, de la Cerro de Pasco Cooper Corporation. Así la llevaron al Hospital Esperanza, ensangrentada. Al ingresar en camilla había dicho: "Bueno Silveria, ya no sales de aquí, pero mi pueblo queda grande para mis hijos. Silveria ya no saldrá de aquí".

Silveria muere en el momento en que le realizaban la operación. Nadie la pudo salvar porque estaba destrozada. Alfonso y Teofilo habían muerto en Huayllacancha, pero Silveria llegó viva al hospital. Tres muertos, otros heridos de gravedad. Tristeza y llanto. Ya en Rancas se acudió a los heridos, se los entablilló con cualquier madera, se hizo lo que se pudo.

Así terminó el 2 de mayo. Y aun después, la Cerro de Pasco Cooper Corporation se buscó los mejores abogados para que Rancas reconociera todos los daños y perjuicios. Pero gracias a Juan Velasco Alvarado la tierra peruana es para el pueblo y no es de Estados Unidos.


canción

Posted on | viernes, 17 de noviembre de 2006 | 2 Comments


He llegado no he llegado
A mi tierra, a mi tierra
A mi tierra tan deseada
Como ranqueño
A mi tierra tan deseada
Como ranqueño
Por el camino prohibido
He marchado, he marchado
Pisando firme
Para no volver
Pisando firme
Para no volver
¿Acaso sabes con quién te estas metiendo?
¿Acaso sabes con quién estas peleando?
Estás peleando con los valientes
Estás peleando con los valientes
Alfonso Rivera, Teófilo Huamán
Alfonso Rivera, Teófilo Huamán
Y Silveria Tufino para que te lo sepas
Y Silveria Tufino para que te lo sepas.

(Del libro: Nuestros abuelos nos han dicho.2008)

En 1960 dice ha habido la Masacre de Huayllacancha, por tierras

Posted on | jueves, 16 de noviembre de 2006 | 2 Comments


La empresa Cooper Corporation se había llevado sus tierras desde hace treinta años. Han estado humillados, pero Rancas no se ha quedado, no han querido seguir así. Ellos han querido recuperar sus tierras y lo han logrado. Se han revelado y tres han muerto: Alfonso Rivera, Teófilo Huamán y Silveria Tufino. Ellos son los tres héroes de Rancas. Alfonso Rivera era para entonces el presidente de la comunidad, el papá de nuestra profesora.

*

-Dice que más antes los de Cooper Corporation ponían en cada esquina rompe-
patas para que cualquier carnero que se asome se rompiera su pie, llegaban y cuando se daban cuenta ya estaban roto su pie…
- ¿Pie?, ¡Eso se llama pata!

*

- Fue muy valiente.
- Muy valiente al enfrentarse a los varones, a los gamonales
- Ella era mujer y los demás eran policías, gamonales, eran puro varones
- A los gamonales no les ha importado sean hombres, sean mujeres, les han
disparado nomás
- Silveria Tufino tiene su hijo, está vivo.


*

Hay chaco de zorro y hay chaco de vicuña

Posted on | miércoles, 15 de noviembre de 2006 | 1 Comment


El chaco de zorro es cuando cazan al zorro, las personas lo siguetean. Es como una faena que se hace cuando hay mucho zorro, cuando ya está perjudicando a la cooperativa. Lo acuerdan en una asamblea. Y como al zorro lo matan, venden su patita.

*

El chaco de zorro es como una diversión, los niños también participan, se trata de corretear al zorro y se va de día.


*

También hay chaco de vicuñas, es igual. En el chaco de vicuña hacen una faena para que las vacunen, para que les corten la lana y todo, pero no las matan porque las vicuñas son lindas, bien bonitas, pero son chúcaras.

En Rancas los velorios se realizan tres días

Posted on | martes, 14 de noviembre de 2006 | No Comments

Un día muere, entonces ese día nomás lo tapan con una tela, con una manta o con una frazada y no hacen saber nada. Al día siguiente compran su cajón y lo ponen ahí, en su ataúd, entonces recién hacen el llamado. Se vela dos noches y se le entierra, pasa un día y se hace sus cinco días. En los cinco días se lava la ropa del muerto, se lava su frazada, toda su ropa. Ese día se embute la ropa del muerto, se hace como un muñeco y se vela. Esa noche en el velorio de los cinco días es más chévere, porque comen mote, comen patasca. A las lavanderas se les da una buena porción, a las que lavan la ropa del muerto. Se les da un tazón de mote y tres o cuatro platos de patasca y una buena presa de carne porque son lavanderas. El que no merienda o el que no está paga su multa. Hacen chistes, cuentan cuentos, por ejemplo uno hace un chiste y le pregunta a otro y si ese no contesta paga su multa con una cerveza, con un caliche, con caña, con cualquier cosa.

Rancas no es un lugar inventado, no es un espacio donde “flota lo real maravilloso”. Y aunque le debemos a la pluma literaria de Scorza el testimonio de esta gesta y la salida del anonimato de la comunidad, todavía queda mucha historia por estudiar; ya que Rancas fue uno de los hitos más importantes en el movimiento campesino peruano que llevó a la reforma agraria.

Huayllacancha 50 años de resistencia heróica (2010)

Huayllacancha 50 años de resistencia heróica (2010)
Imagen conmemorativa por los 50 años ASCUMAS -RANCAS

Sobre esta página:

Esta página contiene información sobre la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas (Pasco-Perú). Publico parte del material obtenido durante mi periodo de investigación desarrollado en la comunidad (relatos, historias de vida, testimonios, fotografías y audios).

Esta no es una página oficial creada por la comunidad sino material de información y difusión producto de mi investigación sobre la historia oral del lugar. Material que forma parte de una publicación en la que vengo trabajando.
Los textos que aquí se presentan dan cuenta de la historia no oficial guardada en la memoria, recuerdo y vivencias de los pobladores.

La reproducción del material no está permitido sin previa autorización.


Silveria Tufino Herrera

Silveria Tufino Herrera
Mártir de la recuperación de tierras- Huayllacancha 1960

Comunidad Campesina San Antonio de Rancas

La comunidad obtuvo su reconocimiento oficial como comunidad campesina de San Antonio de Rancas el 27 de agosto de 1926, antes de su reconocimiento había transcurrido 341 años de vida como Comundiad Indígena (Rivera Atencio,2002)

La Comunidad Campesina San Antonio de Rancas es la capital
de Simón Bolívar, uno de los trece distritos de la provincia de Pasco en el departamento del mismo nombre. Se encuentra ubicado a 8 km. de la capital de la provincia, Cerro de Pasco, enclavado en las alturas andinas del Perú, a 4200 msnm.

Los historiadores ocupados en el estudio de este lugar anotan que de acuerdo a la Constitución Política del Estado Peruano, Simón Bolivar fue creado como distrito en la provincia de Pasco, con su capital San Antonio de Rancas mediante La Ley N° 12292 del 15 de abril de 1955 siendo presidente de la República el General de División Manuel A. Odría.
Sus anexos, lo conforman las Comunidades de Quiulacocha, Yurajhuanca, Racco, Sacra Familia y la Hacienda de Pacoyán.

Elizabeth Lino Cornejo

Investigadora, teatrista y narradora oral. Me interesan los temas de memoria e identidad cultural. Estudié Literatura en la Universidad Nacional de San Marcos y aprendí a hacer teatro con el Grupo Cultural Yuyachkani. Actualmente curso una maestría en Antropología en el programa de Estudios Andinos de la PUC.

He publicado Nuestros abuelos nos han dicho(2008), Turmania en la ciudad invisible (2010). Soy coautora del libro Oía mentar la hacienda San Agustín, que recibió el premio Andrés Bello de Memoria y Pensamiento Iberoamericano 2006, en la categoría Memoria Oral.
Vengo trabajando en torno a la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas desde el año 2003, he publicado un libro de relatos con los niños de la comunidad y algunos artículos referidos al lugar.

Actualmente me encuentro trabajando en una publicación sobre la historia oral de la comunidad y en una tesis sobre el levantamiento campesino de 1960 en Rancas, para optar el grado de magister en Antropología.

Contacto: elizabethlino@gmail.com

Nuestros abuelos nos han dicho

Los relatos recopilados en este volumen son las voces de niños y niñas de San Antonio de Rancas (Pasco). Encontramos en la expresión de estos niños y niñas la inclusión de una voz fresca que nos remite a la posibilidad de expresar con absoluta libertad aquello que sentimos, que soñamos, que queremos, que necesitamos e incluso nos aproxima a todo aquello que no entendemos.
Primera mención al mérito artístico en la Primera Bienal Intercontinental de Arte Indígena Inti Ñan- Camino del Sol, Ecuador 2006. En la categoría Premio Atahualpa a la tradición oral.

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