Rancas, la historia detrás del mito

Posted on | lunes, 26 de agosto de 2013 | No Comments

Artículo publicado en el suplemento Dominical del diario El Comercio - 25 de agosto de 2013 

Elizabeth Lino Cornejo



Sobre las luchas campesinas de los años sesenta en Pasco no existe aún un estudio histórico que muestre su verdadera magnitud política y social. La historia oficial no la contempla dentro de su corpus obligatorio a ser estudiado en los colegios. El trabajo de Manuel Scorza ha sido por largos años el mayor referente y es -desde esa producción literaria- que Rancas se ha convertido en el símbolo más destacado de una larga historia de abusos, muertes y resistencias. No debemos olvidar que el trabajo literario de Scorza logró lo que años de juicios y reclamos no hubieran logrado, la liberación de Héctor Chacón, uno de los más importantes dirigentes campesinos de la zona y recluido en el penal del Sepa. De la misma forma, motivó que el General Francisco Morales Bermúdez eligiera Rancas para anunciar, en 1974, que “La reforma agraria era un hecho irreversible”. 

Tierras y despojo 

Ya desde 1958 diferentes comunidades de Pasco se venían movilizando en la búsqueda de la legitimidad de sus derechos. Debemos recordar que en esta zona las haciendas tenían dos figuras: un poder capitalista - como es el caso de la Cerro de Pasco Corporation, Lercari Hermanos y la Algolán S.A de Eulogio Fernandini - y por otro lado el poder semi-feudal de un gamonalismo más tradicional, en lugares como la Quebrada de Chaupiwaranga. 

Las comunidades de Yanacancha, Rancas, Huayllay, Ninacaca, Ticlacayán, Huariaca, Pallanchacra, Villa de Pasco, Huarautambo, Chinche, Paucar y otras de la zona habían pasado largos años en la vía legal sin ninguna respuesta. Finalmente deciden tomar posesión de los terrenos que reclamaban como suyos. El año 1959 la comunidad de Yanacancha hace un primer intento fallido de recuperar, a través de una ocupación, terrenos de la hacienda; unos meses después, en mayo de 1960, la comunidad de Rancas sigue su ejemplo, y en este contexto se produce el enfrentamiento de Huayllacancha. 

La resistencia de Rancas 

La comunidad cobró entonces gran protagonismo; unos pocos hombres, mujeres y niños habían puesto en jaque a la empresa hacendada y minera más poderosa de la sierra central del país, la Cerro de Pasco Corporation. El personero legal de la comunidad en ese momento, Gabriel Gora Ayala, señalaba años después en una publicación local, que el número de comuneros ranqueños presentes en el enfrentamiento no pasaban de noventa. Por otro lado, una canción testimonial, de la cual da cuenta el comunero Felipe Atencio Tufino, anota, “doscientos hombres uniformados, y bien armados hasta los dientes, a mi chocita lo han quemado, y a mis hermanos lo han matado” 

Este hecho desencadenaría más adelante una ola incontenible de recuperación de tierras por parte de distintas comunidades afectadas a lo largo de los años por las haciendas colindantes. El polítólogo Howard Handelman anota al respecto, “con esta acción Rancas se convirtió en la primera comunidad serrana de la historia peruana reciente que recuperó por la fuerza tierras de una gran hacienda”. 

Cercos y rompepatas 

En el caso de Rancas la Cerro de Pasco Corporation desarrolló actividades estratégicas para usurpar linderos y expulsar a sus habitantes con el amparo manifiesto del Gobierno, quien puso al servicio de ésta las fuerzas policiales y más adelante persiguió y encarceló a sus dirigentes. Sumado a los constantes actos de humillación y desprecio hacia la población, la Cerro de Pasco Corporation había tendido un gran cerco de alambre sobre los pastizales de la comunidad y colocado rompepatas para perjudicar el ganado waqchilla de los comuneros. Arrobándose el derecho de aprovechamiento de los pastos únicamente para su ganado de tipo mejorado. 

A las muertes de Alfonso Rivera, Teófilo Huamán y Siveria Tufino Herrena el 2 de mayo de 1960 en Huayllacancha, debemos sumar no solo la criminalización de los dirigentes por parte del Estado Peruano sino también la venganza de la Cerro de Pasco que fue más allá de todo límite. A Josefina Oscátegui, una de las muchas mujeres participe de la resistencia, le dispararon en uno de los talones y perdió la pierna a causa de ello. Según me narró, el trato recibido en el Hospital Esperanza de propiedad de la Corporation fue humillante y vejatorio. Ni siquiera repararon que en el momento llevara siete meses de embarazo. “El doctor García sacudía mi pie a pesar que le decía que me dolía “¿Tú quieres sanar de nuevo para ir a pelear a Huayllacancha no? ¡Ha, todavía eres valiente!” 

En el camino de mi investigación sobre estos sucesos me he encontrado con muchos de los protagonistas y sus descendientes. La lejanía en el tiempo y espacio ha hecho que en el imaginario del lector de las novelas, éstos se conviertan en personajes bucólicos. Nada más injusto con la historia escrita con su propia sangre. Es tiempo ya de tomarle la posta a Scorza para construir una historiografía sobre las luchas campesinas que confronte a las versiones mezquinas de un poder que pretende instaurar una sola gran historia del Perú.


Rancas no es un lugar inventado, no es un espacio donde “flota lo real maravilloso”. Y aunque le debemos a la pluma literaria de Scorza el testimonio de esta gesta y la salida del anonimato de la comunidad, todavía queda mucha historia por estudiar; ya que Rancas fue uno de los hitos más importantes en el movimiento campesino peruano que llevó a la reforma agraria.

Huayllacancha 50 años de resistencia heróica (2010)

Huayllacancha 50 años de resistencia heróica (2010)
Imagen conmemorativa por los 50 años ASCUMAS -RANCAS

Sobre esta página:

Esta página contiene información sobre la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas (Pasco-Perú). Publico parte del material obtenido durante mi periodo de investigación desarrollado en la comunidad (relatos, historias de vida, testimonios, fotografías y audios). Material que formará parte de una publicación en la que vengo trabajando.

Los textos que aquí se presentan dan cuenta de la historia no oficial guardada en la memoria, recuerdo y vivencias de los pobladores.

La reproducción del material no está permitido sin previa autorización.


Silveria Tufino Herrera

Silveria Tufino Herrera
Mártir de la recuperación de tierras- Huayllacancha 1960

Comunidad Campesina San Antonio de Rancas

La comunidad obtuvo su reconocimiento oficial como comunidad campesina de San Antonio de Rancas el 27 de agosto de 1926, antes de su reconocimiento había transcurrido 341 años de vida como Comundiad Indígena (Rivera Atencio,2002)

La Comunidad Campesina San Antonio de Rancas es la capital
de Simón Bolívar, uno de los trece distritos de la provincia de Pasco en el departamento del mismo nombre. Se encuentra ubicado a 8 km. de la capital de la provincia, Cerro de Pasco, enclavado en las alturas andinas del Perú, a 4200 msnm.

Los historiadores ocupados en el estudio de este lugar anotan que de acuerdo a la Constitución Política del Estado Peruano, Simón Bolivar fue creado como distrito en la provincia de Pasco, con su capital San Antonio de Rancas mediante La Ley N° 12292 del 15 de abril de 1955 siendo presidente de la República el General de División Manuel A. Odría.
Sus anexos, lo conforman las Comunidades de Quiulacocha, Yurajhuanca, Racco, Sacra Familia y la Hacienda de Pacoyán.

Elizabeth Lino Cornejo

Investigadora interesada en temas de memoria, tradición oral e identidad cultural. Con formación en Literatura, Teatro y Antropología.

He publicado Nuestros abuelos nos han dicho(2008), Turmania en la ciudad invisible (2010). Soy coautora del libro Oía mentar la hacienda San Agustín, que recibió el premio Andrés Bello de Memoria y Pensamiento Iberoamericano 2006, en la categoría Memoria Oral.

Vengo trabajando en torno a la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas desde el año 2003, he publicado un libro de relatos con los niños de la comunidad y algunos artículos referidos al lugar.

Contacto: elizabethlino@gmail.com

JOSEFINA, la mujer en la lucha por la tierra

JOSEFINA, la mujer en la lucha por la tierra
"Este libro recupera una historia mínima que sin embargo consigue expandirse por las preguntas que desata y por los silencios inscritos en ella. Leer el testimonio de Josefina Oscátegui implica observar cómo la historia del poder y de la hegemonía es vivida por los más pobres. Hoy nadie quiere recordar las viejas luchas campesinas. Hoy nadie quiere hablar de justicia social. Hoy la palabra "desarrollo" ha colonizado nuestros horizontes de sentido. Pero relatos como este apuntan a continuar dando cuenta de hechos que desconocíamos y a mostrar todo eso que quiebra sin piedad a la historia oficial" (Victor Vich) Pakarina Ediciones 2014

Nuestros abuelos nos han dicho

"Los relatos recopilados en este volumen son las voces de niños y niñas de San Antonio de Rancas (Pasco). Encontramos en la expresión de estos niños y niñas la inclusión de una voz fresca que nos remite a la posibilidad de expresar con absoluta libertad aquello que sentimos, que soñamos, que queremos, que necesitamos e incluso nos aproxima a todo aquello que no entendemos" (Miguel Rubio Zapata). Acércate Comunicaciones Globales y Komuna Koripampa 2008.

Primera mención al mérito artístico en la Primera Bienal Intercontinental de Arte Indígena Inti Ñan- Camino del Sol, Ecuador 2006. En la categoría Premio Atahualpa a la tradición oral.

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